EE.UU. afloja con la marihuana medicinal y en Latinoamérica seguimos presos por plantar

EE.UU. afloja con la marihuana medicinal y en Latinoamérica seguimos presos por plantar

GreenkedIn
GreenkedIn

Fuente: CNN Politics

0 reacciones·23 de abril de 2026

El gobierno de Trump reclasificó la marihuana medicinal licenciada de Schedule I a Schedule III. Histórico para la industria, pero no es legalización. Mientras el norte se ordena, el autocultivo latinoamericano sigue pagando las consecuencias de leyes prohibicionistas que criminalizan al que planta. El 2 de mayo marchamos.

23 de abril de 2026 — El fiscal general interino de la administración Trump, Todd Blanche, firmó hoy una orden que saca a la marihuana medicinal licenciada por estados del Schedule I —la lista de sustancias más restringidas de EE.UU., junto a la heroína y al éxtasis— y la ubica en Schedule III, la misma categoría que la ketamina o el paracetamol con codeína.

Es un cambio histórico. Llevaba más de 50 años pidiéndose. Y llega después de décadas de lobby, fallos, decretos frenados y un decreto ejecutivo que Trump firmó en diciembre de 2025 para acelerar el proceso, presionado por una industria cannábica que pasó de clandestina a billonaria.

Qué cambia (y qué NO)

  • Sí cambia: los operadores licenciados de marihuana medicinal se destraban de la sección 280E del código fiscal —la norma que les prohibía deducir gastos y los asfixiaba económicamente—. Se abre la puerta grande a la investigación médica del cannabis, que durante medio siglo fue casi imposible de hacer con rigor dentro de EE.UU.
  • No cambia: el uso recreativo sigue siendo federalmente ilegal. Todo lo que no pase por un programa medicinal estatal licenciado se queda en Schedule I. No hay amnistía por condenas previas. Los que están presos por cannabis, siguen presos.
  • Lo que viene: la DEA empezará audiencias administrativas a fines de junio para evaluar una reclasificación más amplia, incluyendo uso no medicinal.

Leído desde el sur: ¿nos afecta?

Sí. Mucho. Aunque no siempre de la forma que el titular parece prometer.

Primero, el impacto simbólico. Durante décadas, todo gobierno latinoamericano que quiso avanzar en regulación cannábica se chocó con el argumento recurrente: “pero EE.UU. la tiene en Schedule I, nosotros no podemos ir más rápido que el imperio”. Ese argumento, hoy, murió. Si la DEA dice que la marihuana medicinal tiene valor terapéutico y potencial de abuso moderado, el campo jurídico en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México y Paraguay queda mucho más permeable a avanzar con regulaciones serias.

Segundo, el impacto científico. Más investigación en EE.UU. significa más papers, más evidencia clínica publicada, más respaldo para que médicos latinoamericanos puedan recetar cannabis sin que los traten de curanderos. Eso se traduce, tarde o temprano, en más pacientes cubiertos por obra social, más Reprocann, más acceso en Uruguay, más frentes abiertos en Brasil.

Tercero, el impacto económico. La industria estadounidense, al quitarse el ahogo fiscal, va a crecer, fusionarse, internacionalizarse. Latinoamérica va a ser el patio trasero productivo —como ya lo es Colombia para el CBD medicinal— si no generamos marcos regulatorios propios que protejan el trabajo, el cultivo, la ciencia y la soberanía local. El riesgo es reeditar el modelo extractivista con otra hoja.

Pero acá seguimos presos por plantar

Y este es el punto que nadie en CNN va a subrayar, pero que define nuestro presente.

En Argentina, una persona con Reprocann puede cultivar legalmente sus plantas. Una persona sin Reprocann, que cultiva las mismas plantas para el mismo fin, enfrenta causas penales. La línea entre ser “paciente” y ser “narco” la marca un certificado burocrático, no la planta. Lo mismo, con variantes, pasa en Brasil, en Chile, en México, en Perú, en casi todo el continente: el autocultivador —el que planta en su casa, para él, para su familia, para su club— sigue siendo el eslabón criminalizado mientras las grandes licencias corporativas avanzan sin problemas.

La reclasificación de EE.UU. es una noticia para la industria. El autocultivo sigue siendo una noticia para la justicia penal.

El 2 de mayo marchamos

Por eso, la Marcha Mundial de la Marihuana 2026 nos encuentra con una consigna clara: no más presos por plantar cannabis. Ninguna reclasificación internacional sirve si en nuestra vereda se siguen armando causas por unas flores en el patio. Ningún “cambio histórico” se siente histórico desde una celda.

Nos vemos el sábado 2 de mayo, en las plazas de todo el continente. Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Colombia, México, Paraguay, Perú, Bolivia, Ecuador. La hoja no tiene frontera. La lucha tampoco debería.

Plantar no es delito. Informarse, tampoco.


Fuentes


0 comentarios

Comentarios (0)

Iniciá sesión para comentar.

¿Te interesa el sector cannábico?

Unite a GreenkedIn para conectar con profesionales, comentar y más.

Unirse gratis
GreenkedIn

Sumate a GreenkedIn

La red profesional del sector cannábico en Latinoamérica.

  • Conectá con profesionales
  • Postulate a empleos del sector
  • Publicá artículos y eventos
  • Reclamá tu empresa
Crear cuenta gratis

¿Ya tenés cuenta? Iniciá sesión